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Un hombre gay

Hace unos días me llevé una muy ingrata sorpresa al ver como una persona que a “simple vista” pensé que era gay, rechazó realizar un trabajo para una comunidad LGBT por el simple hecho de que no se le hacía ético por su religión. ¡WOW! me quedé estupefacto de que en pleno 2017 y con el Papa Francisco diciendo el año pasado que la Iglesia Católica debería disculparse con las personas gays por la forma en que las ha tratado, que un tipo que desafiaba estereotipos al ser “femenino” tuviera la doble moral para decirme que no podía ayudarme por razones homofóbicas.
 
Esto me llevo a reflexionar sobre cómo deber ser un “Hombre Gay”, hay lugares en México que tienen fama de ser un bastión para la comunidad LGBT como Guadalajara donde con la creatividad del mexicano nos lleva a decir “El que no es futbolista o mariachi es puto”, o “Cerra Azul la tierra del aguacate porque el que no es puto es mayate”, lo que abiertamente demuestra que somos una sociedad homofóbica donde el sujeto masculino con una orientación sexual es responsable de construir una identidad gay.
 
Desde niños cuando estamos en el proceso de exploración de nuestra sexualidad e identidad, deberán acordarse que alguna vez algún amigo les dijo: “yo te enseño el mío, si tú me enseñas el tuyo”. En los estudios Gay y Queer hay gran cantidad de publicaciones sobre los hombres y el deseo, así que se nos reprime y se nos impone el estereotipo del macho mexicano. Porque no me dejaran mentir que en este país no pueden ver que un hombre bese a otro porque automáticamente “uno es puto y el otro es mayate” y amor de hombres, es amor gay, y entonces donde me dejan a los europeos, argentinos, futbolistas, y el amor fraterno entre amigos, padres e hijos etc.
 
Pero “qué define a un hombre como gay”, los estereotipos clásicos nos dirían que es un hombre que tienes relaciones con otros hombres, preferencias sexuales hacia seres del mismo sexo con ciertos rasgos o gustos femeninos, femenino en su trato, se dice que cuidan mucho su imagen, que los  estudiantes de carreras creativas son gays, que no le gustan las mujeres, y que forman parejas con otro hombre, uno siendo pasivo y activo.
 
Pero bueno después de esta reflexión, a mis 42 años y después de un buen camino recorrido y con muchos amigos gays y lesbianas, no he podido definir “cómo deber ser un hombre gay”. En reuniones he escuchado frases como: “está bien ser buga y delgado, pero en un gay delgado es gordo”, “ni gordos ni afeminados”, “25 son los nuevos 45”. Estas frases representan el penetrante trasfondo de las normas corporales irreales y las expectativas que pululan sin control en la comunidad gay, brotando cada vez que un bartender de pectorales de acero se quita la playera, o con cada abdomen “de lavadero” que surge en Grindr, o de cada vez que a un gay es visto por los medios como el Adonis moderno. Los hombres gays expresan tasas muy elevadas de descontento corporal, perturbaciones en torno a su imagen corporal, y desórdenes alimenticios a niveles que casi igualan los de las mujeres heterosexuales. Los hombres gays son más propensos a hacer dieta, ayunar, vomitar y sobreejercitarse para alterar su físico.
 
En años pasados hemos podido ver un cambio en nuestra cultura rumbo a movimientos más
positivos en torno al cuerpo y una mayor resistencia a las expectativas sociales de cómo deberían ser los cuerpos de las mujeres. En ejemplos como el anuncio Real Beauty, de Dove, así como en el documental Embrace, de Taryn Brumfitt, vemos que las mujeres están luchando en contra de las irreales expectativas de cómo deberían ser sus cuerpos y han comenzado a redefinir los estándares sociales de lo que es la belleza y la salud.
 
Sin embargo, en la comunidad gay parece que no ha penetrado esta conversación en cuanto a las presiones sobre la imagen del cuerpo. Y a pesar de que hay incipientes llamadas de atención sobre los efectos adversos, las críticas dentro de la comunidad han sido muy duras.
Muchos de los hombres gay han pasado mucho tiempo de sus vidas atrapados en el clóset. Ojalá que no pasen el resto de sus vidas atrapados en el Gym.
 
Debemos aprender de otras latitudes como Londres, Australia, San Francisco, Dallas, donde las comunidades han aceptado dentro de su cultura como parte de la comunidad y evolucionaron del hogar escondido, círculos de amigos, elaboradas redes sociales, comunidades como El Clóset LGBT a Instituciones que protegen y defienden sus derechos.
 
Lo que tengo claro y más después del 19 de Septiembre es que debemos ser más incluyentes y más tolerantes para aceptarnos simplemente como somos… seres humanos.

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