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Soy hombre y soy feminista

A lo largo de mi vida, he escuchado muy de cerca las necesidades femeninas. Fui criado en el seno de 3 mujeres que inculcaron en mí un valor femenino que logras adherir a tu esencia cuando permean el total de tu vida. Con una fortaleza humana tal que se encuentra fuera de la comprensión de un hombre si quisiera compararla con la fuerza física. Ni el hombre más fuerte del mundo sería capaz de igualarla.

Y me permito hacer dicha comparación debido a mi segunda e inmediata educación: el patriarcado familiar.

Es importante definir que el patriarcado es definido por Gerda Lerner en el año 1986 como “la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños/as de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad en general”.

No obstante, a nivel cultural, este orden está establecido en la sociedad como un poder que le otorga beneficios y privilegios a los hombres discriminando de esta manera a las mujeres. Algunos claros ejemplos en la actualidad son que, bajo el patriarcado, los trabajos de «bajo perfil» o «asistenciales» están reservados para las mujeres, teniendo pagas insignificantes y en algunas ocasiones, sin remuneración económica como el trabajo doméstico. Sus expectativas en el mundo laboral son más bajas, por lo que quedan fuera de posiciones altas y de toma de decisiones, sufren violencia en el área doméstica o profesional (violaciones, asesinatos, acoso, trata, etc). Son formadas de valores tales como: sensibilidad, ternura, belleza, debilidad, pasividad… lo que les lleva a crear relaciones de dependencia y sumisión hacia el hombre.

Es por todo lo anterior que, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el feminismo masculino es de vital importancia para luchar por la causa, siendo los hombres protagonistas y principales esparcidores de la cultura del patriarcado, se vuelve necesario ser responsables de ello, hacerlo consciente y erradicarlo desde la raíz. Sin embargo, esta lucha debe ser acompañando a la mujer, siendo ellas las líderes del movimiento, así como los homosexuales luchamos contra la no discriminación y homofobia o la raza negra lucha contra el racismo, son ellas quienes tienen la autoridad moral de liderarnos en su lucha y decidir la forma y el modo en el que quieren ser liberadas.

Seamos hombres parte de la lucha y propagación de la igualdad y no violencia de género rechazando todo tipo de violencia que sufren las mujeres, oponiéndonos públicamente contra la discriminación histórica que han vivido las mujeres debido a los hombres, apoyando las causas y reivindicaciones a favor de los derechos laborales, personales, profesionales y humanos de las mujeres y reconociendo el sistema patriarcal como opresor y discriminador de la libertad femenina y que favorece a los hombres.

Visibilicemos y empoderemos a las mujeres y sus derechos dando muestras de apoyo, aliento, secundando, acompañando y denunciando al patriarcado como origen de todas las formas de discriminación que viven las mujeres. De esta forma, vivir en igualdad se convertirá en un derecho inalienable para el ser humano.

Yo, por mí mismo, no me declaro feminista, ese honorable título lo obtendré cuando ellas mismas me lo otorguen.

About Neth Saucedo

Si no bailo, no vivo. Gaymer y futbolista de ♥. El amor es bello, las personas no siempre. Mediocampista del equipo Zorros LGBT.

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