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Un peligroso precedente para los derechos LGBT

Australia está a punto de legalizar el matrimonio igualitario, pero la forma en la que lo está haciendo podría sentar un peligroso precedente para los derechos LGBT.

 

El gobierno australiano ha pedido a sus ciudadanos que voten por correo si están de acuerdo con reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

Las votaciones terminan el 7 de noviembre y sus resultados se publicarían el 15 de noviembre.

 

El 70 por ciento de quienes votarán están a favor del matrimonio homosexual, según una encuesta que reportó el Sydney Morning Herald.

 

Además, la votación no es vinculante, lo que significa que no tiene el poder de cambiar la ley.

 

Entonces, lo más probable es que el Parlamento de Australia reconozca este derecho, pero al hacerlo habrá legitimado la idea de que los derechos LGBT y de otras minorías dependen de la opinión pública.

 

El simple hecho de realizar una consulta sobre el tema implica validar voces que reprimen los derechos humanos de las minorías.

 

Irlanda legalizó el matrimonio igualitario en el 2015 a través de un referendo en el que 62 por ciento de los votantes apoyaron este derecho.

 

Aunque los casos de Irlanda y Australia sean positivos, otros países pueden tener peor suerte.

 

“Ésta es una práctica peligrosa y puede sentar un precedente para otras naciones en las que la opinión pública no sea tan informada o tolerante”, escribió el periodista Saeed Kamali Dehghan en The Guardian.

 

“La idea de que una mayoría puede legitimar el derecho de una minoría está fundamentalmente equivocada”.

 

Grupos conservadores podrían apuntar al hecho que países tan desarrollados como Australia e Irlanda hayan consultado sobre derechos LGBT a su población.

 

Políticos de derecha o aquellos que temen represalias pueden escudarse en las consultas públicas como un pretexto para reprimir derechos o para evadir la lucha por el matrimonio igualitario, la identidad de género y la justicia reproductiva.

 

En Colombia, senadores impulsaron un referéndum constitucional para impedir que las parejas homosexuales adoptaran hijos.

 

En México, aspirantes presidenciales, como Andrés Manuel López Obrador, responden “que la gente decida”, cuando se les cuestiona sobre los derechos LGBT.

 

De esta manera, los oportunistas pretenden salirse doblemente con la suya: por un lado, no desean despertar la ira de los activistas LGBT, pero por el otro mantienen contentos a los conservadores.

 

Aunque las iniciativas conservadoras de consulta pública fallen, empoderan al sector de la población que cree que negarle derechos a las minorías sexuales es una “opinión” legítima.

 

Por eso, el movimiento LGBT debe combatir estas propuestas y entender el peligro que representan.

About Pedro Pablo Cortés

Periodista por el Tec de Monterrey y Maestro en Desarrollo de América Latina por King's College London. Soy regio, feminista y anti-discriminación.

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