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Turkish women shout slogans during a rally to mark International Women's Day in Ankara, on March 8, 2015. AFP PHOTO/ADEM ALTAN (Photo credit should read ADEM ALTAN/AFP/Getty Images)

The Rocky Horror Disney Show

¿De quién fue la idea de tomar una obra de culto, trangresora, sexual y extravagante y someterla a tantos filtros de conservadurismo?

Más que un homenaje a la película (o puesta en escena) original, esto es más similar a lo que un colegio extremadamente religioso montaría con sus alumnos queriendo ser cool, pero intentando censurar cualquier obscenidad que consideren peligrosa para el mundo. FOX quiere vender Rocky Horror, pero tienen miedo de ser Rocky Horror y termina ofreciendo High School Musical (comparación adecuada, ya que Kenny Ortega también la dirige).

Probablemente muchos irán directamente a criticar a Laverne Cox por ser una mujer trans haciendo el papel que originalmente interpreta un hombre. Esto es ridículo, y mero reflejo de sexismo y transfobia. Lo equivocado no es el sexo o género del intérprete (en numerosas ocasiones el rol ha sido tomado tanto por hombres como mujeres), sino que, desde su concepción, el remake nunca comprendió quién es, cómo y por qué funciona el personaje. No, no, no. El problema es su glamourización: Frank N’ Furter debe ser provocador, debe ser repulsivo, y esta versión es demasiado limpia y cuidada. ¿Qué de controversial tiene que una mujer se vista de mujer? No es culpa de la actriz, sino de FOX desde el momento en que decidieron hacer esta innecesaria versión light sin realmente comprender por qué ha tenido tanto éxito y ha perdurado con el paso de los años.

Eso sobre el personaje de Frank N’ Furter. Sin embargo, eso no elimina el hecho de que sí, Laverne Cox hizo una mala actuación. No dudo que sea buena actriz, pero sin duda le falta experiencia (o simplemente este no era su papel). Se nota forzada y no proyecta la presencia y autoridad que el rol exige. Y no solo ella: todo el elenco navega entre la mediocridad y la ofensa hacia los personajes originales.

Tocando el tema de lo conservador, es increíble lo puritano que resultó el producto final: ¿Rocky, el hombre creado para ser un juguete sexual, usando esos horribles bóxers? ¿Touch-a Touch-a Touch Me, una canción sobre el despertar sexual de una mujer virgen, reducido a estar brincando en la cama como en una pijamada? Definitivamente se olvidaron de la historia que están intentando contar.

De la música, ni hablar. Las canciones están tan producidas, tan pulidas, tan “perfectas”, que emanan artificialidad vacía, sin transmitir la personalidad que tanto en la película como en la puesta en escena transmiten. Está muy lejos de ser Rocky Horror y más cerca de Glee en sus peores momentos (el episodio de esta serie en honor al musical, sin ser la gran cosa, es una mejor carta de amor que esta bazofia).

¿Hay algo positivo? Sí. El inicio con Science Fiction/Double Feature iba por buen camino, siendo un buen cambio para recordar tanto los icónicos labios en el filme, como la obra original, así como los midnight screenings interactivos que hasta la fecha siguen haciéndose en ciudades de todo el mundo.

La original puede tal vez no ser la mejor representación de lo queer, pero en una época donde toda la comunidad era tratada como invisible, resulta transgresora al exponer conceptos que en ese entonces seguían siendo un tabú. Y desde ese punto, el remake hace lo que puede, pero fracasa por completo.

About Sergio Palacios

Realizador audiovisual, gaymer y amante de una buena conversación. Madonnista y Björker. Sobreviviendo entre dramas y comedias. También escribo en fragmentoav.com.

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