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Entre el miedo y la homofobia: ser LGBT+ en Rusia

Fue en 2013 cuando el legislativo ruso aprobó bajo unanimidad una ley conocida como la prohibición de la propaganda gay. Según el mismo Putin, esto evitaría que los menores de edad se confundan con eventos como la Marcha del Orgullo, o las muestras de afecto públicas. En realidad, la ley ha servido como censura para invisibilizar a la Comunidad LGBT+, inclusive criminalizándola.

 

 

Y esta actitud homofóbica no es reciente. En el tiempo de la Guerra Fría, tras la muerte de Lenin, Stalin impulsó leyes de anti-homosexualidad en toda la Unión Soviética, llamándola como una “condición burguesa”. En la actual Federación Rusa, ser homosexual es una “enfermedad de occidente”, que se habría dado por la baja moral de países europeos y Estados Unidos. Según los partidarios de Putin, los rusos no pueden ser homosexuales. O en todo caso, son incompatibles con la sociedad rusa.

 

 

La homofobia y el machismo, unidos en ortodoxo matrimonio, son pan de cada día para las personas de la diversidad sexual. Hace unos meses, justamente, publicamos la historia de Artem Kolesov, un violinista que sabe que su vida corre riesgo si decide volver a su natal Rusia, todo por el hecho de haber salido públicamente del clóset en un vídeo de YouTube.

 

 

En mayo de este año, ya escuchábamos como el presidente de Chechenia, parte de la Federación Rusa, clamaba que iba a haber una depuración de homosexuales antes del Ramadán. Con alegatos de la inexistencia de la homosexualidad en todo territorio checheno y reportes de la existencia de campos de concentración para homosexuales, la situación de la comunidad LGBT+ en este país es demás preocupante.

 

 

Y ante todo esto, nos siguen sorprendiendo: hace una semana, Tsargrad Tv (Nombre que significa Constantinopla en ruso, y que demuestra la filiación ortodoxa del canal) hizo público un anuncio a las personas homosexuales rusas. En realidad, se trataba de una invitación para que dejen el país y se establezcan en San Francisco, Estados Unidos, y así puedan vivir “sus pecados” en libertad. El gasto del boleto aéreo correría por este canal de televisión para todos los “sodomitas” que puedan probar, mediante un certificado médico, su calidad de homosexuales o el hecho de haber participado de otras “perversiones”.

 

https://www.youtube.com/watch?v=YRoftzwbbxg

 

Nos queda decir que no se puede otorgar ningún certificado médico, pues ser homosexual no es una enfermedad. Y que este tipo de iniciativas parece querer identificar quiénes son los homosexuales que, por miedo, no han salido de un clóset ruso. En América Latina seguimos aplaudiendo a Putin como, justamente, un “macho que se respeta”. Las redes sociales lo admiran y sueñan que existan más líderes mundiales como él. Pero no nos damos cuenta del terror que puede causar. Y de cómo miles de personas temen perder la vida por ser homosexuales.

About Néstor Silverio

Feminista ecuatoriano que ve el mundo no como es, sino como debería ser: un lugar de igualdad, amor y mucha comida.

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