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El movimiento LGBT también debe ser antirracista

Las críticas se desataron cuando se añadieron los colores café y negro a la bandera del orgullo LGBT para representar a negros y latinos, durante un evento en Filadelfia, Estados Unidos (EUA).
 

Pero hoy, más que nunca, necesitamos que el movimiento de la diversidad sexual también incluya a la diversidad racial.

 
Bandera LGBT con negro y cafe
 
Manifestaciones de supremacistas blancos en EUA, la creciente criminalización de los migrantes en Norteamérica y el empoderamiento de grupos que promueven la discriminación exponen el actual fortalecimiento del odio.
 
Por ello, es más importante que nunca recordar que el movimiento LGBT es interseccional.
 
Es decir, la orientación sexual y el género convergen con otras identidades, como la raza, la etnicidad, la religión y hasta la condición migratoria.
 
Por desgracia, no es inusual encontrar muestras de racismo en la comunidad LGBT.
 
La figura del hombre blanco homosexual y de clase media alta o alta se ha apoderado del simbolismo del movimiento.
 
Basta ver las imágenes que suben las redes sociales y sitios web de información LGBT para percatarse de ello.
 
Las aplicaciones de citas, los personajes gay de series y películas, y las celebridades homosexuales fomentan una imagen ideal que no concuerda con la gran diversidad de la comunidad.
 
Pero, sobre todo, hay que entender que las barreras discriminatorias que afrontan las personas LGBT que no encajan en este prototipo son mayores.
 
Las políticas antiinmigrantes pueden ser una sentencia de muerte para aquellos que huyen de México y Centroamérica, donde sufren, por igual, la violencia de asociaciones criminales y grupos ultraconservadores.
 
Las personas de color, mestizos e indígenas que no son heterosexuales deben afrontar el racismo y la homofobia.
 
Las personas trans de escasos recursos son vulnerables a sufrir de exclusión, violencia y a caer en las redes de la trata de personas.
Y aquellos que viven en las zonas marginadas de las ciudades padecen el doble yugo del clasismo y la LGBTfobia.
 
Al igual que ser lesbiana, gay, bisexual y transgénero, hay que acoger a las demás identidades marginadas y entender cómo su situación converge con la sexualidad.
 

El movimiento de la diversidad sexual no será realmente incluyente e igualitario hasta que esto no suceda.

 

About Pedro Pablo Cortés

Periodista por el Tec de Monterrey y Maestro en Desarrollo de América Latina por King's College London. Soy regio, feminista y anti-discriminación.

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