Home / Noticias / Carta a una mujer racista

Carta a una mujer racista

Estimada,

Lamento no saber tu nombre, y solo referirme a ti como una chica racista. Lamento los comentarios que hiciste recientemente, y más que nada, lamento que tengas una visión tan reducida de la diversidad de los seres humanos.

Te escribo por lo que dijiste hace unos días ¿no lo recuerdas? Yo te ayudo con eso:

“No entiendo cómo puedes salir con un indígena, son tan feos” dijo la privilegiada chica blanca al referirse a un homosexual moreno.

Lo llamaste indígena como si fuese un insulto. Como si fuese denigrante. Tus palabras hacen gala de una crianza de prejuicios y discriminación. De racismo.

Lo criticaste porque él era más oscuro que tú. Porque tal vez, en tu entendimiento de la humanidad, consideras la melanina como un indicador de “subdesarrollo”, de condición sencilla, y, quien sabe, de pobreza.

En una sola oración, lanzaste dardos de ignorancia. Una mera opinión, lo sé, pero el problema está detrás del pensamiento que construyó esas palabras. Muchos dirán que tenemos “derecho” a que nos gusten los homosexuales de cierta manera:

Altos, bronceados, esbeltos, atléticos.

Masculinos, decididos, musculosos, discretos.

No locas, no trans, no oscuros.

Blancos, cisgénero, “normales” (cualquiera sea la definición de esa palabra).

Y sí, en gustos y colores, no opinan los doctores. Pero este tipo de comentarios van más allá de una opinión. Es una demostración del racismo en nuestros días. De la hipocresía de nuestra gente, que prefiere callar y pretender que no existe un problema. Callar y hacernos los ciegos, porque hay que “respetar” el pensamiento de los demás. Callar y no molestar.

Pero no es así. Ante estos episodios de violencia, machismo, homofobia, racismo, debemos alzar nuestra voz. Sí, si viviste en una cuna de privilegios, si nunca has experimentado la discriminación en persona, si creciste en una burbuja o en una jaula de oro, difícilmente puede que admitas que hay un problema.

Pero ignorarlo no lo va a hacer que desaparezca. Solo queda hacer algo al respecto.

Ah, dicho sea de paso, ese hombre al que lo querías insultar con tu racismo, no se ofendió por tus comentarios. Su historia no lo avergüenza. Él solo levantó la frente y dijo “Ya quisiera yo tener el honor de ser un indígena”.

Espero que llegues a leer esta carta, y que entiendas porqué tus palabras son tan preocupantes. Espero que la próxima vez que escuches a alguien ser racista, no te quedes callada.

About Néstor Silverio

Feminista ecuatoriano que ve el mundo no como es, sino como debería ser: un lugar de igualdad, amor y mucha comida.

Recomendamos

Bob Esponja y la normalidad

¡Sé normal! ¿Alguna vez te han dicho esta frase? Ya sea sus amigos (as), familia …

Leave a Reply