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Turkish women shout slogans during a rally to mark International Women's Day in Ankara, on March 8, 2015. AFP PHOTO/ADEM ALTAN (Photo credit should read ADEM ALTAN/AFP/Getty Images)

¿Para qué marchar?

Las marchas del orgullo LGBT están llegando y con ellas, vienen también los cuestionamientos sobre la forma y la validez de estas manifestaciones.

“¿Para qué marchar?”, “¿por qué salen como ‘locas’ a la calle?”, “deberían ir vestidos de forma ‘normal’” y “marchar no sirve de nada” son frases que se usan para invalidar la relevancia de estos eventos.

Por ello, es fundamental recordar que estas marchas que se celebran en todo el mundo, tienen una importancia particular: dar visibilidad a la comunidad LGBT.

La gente sabe que existen personas lesbianas, gays, bisexuales y trans, pero un sector de la sociedad quiere aferrarse a negar su existencia, a creer que es algo lejano o a mantener ocultas a las minorías sexuales.

La marcha del orgullo es la plataforma para reafirmar no solo el hecho que existimos, sino que tenemos el derecho a existir.

Con esta manifestación mostramos que somos parte de los círculos sociales más cercanos de las personas, que somos sus hijos, hermanas, primos, amigas, vecinos y colegas.

Además, ante aquellos que desean segregarnos o que dicen “está bien ser gay, pero en su casa, donde nadie vea”, tomar las calles es una manera de reclamar el espacio público, de mostrar que podemos ser quienes somos en donde queramos.

Harvey Milk, ícono LGBT por ser el primer estadounidense abiertamente homosexual en ganar una elección en California, sabía que no hay otra manera de ganar nuestros derechos que a través de la lucha pública y la visibilidad.

“No ganaremos nuestros derechos al permanecer callados en nuestros clósets”, declaró Milk en 1978, en uno de sus discursos más famosos.

“Estamos saliendo para combatir las mentiras, los mitos, las distorsiones. Estamos saliendo para decir la verdad acerca de los gays, pues yo estoy cansado de la conspiración del silencio”, manifestó.

“Así que quiero hablar de esto y quiero que ustedes hablen de esto. Deben salir del clóset. Salgan del clóset ante sus padres, sus parientes”.

Como creía Milk, que las personas LGBT luchen en la arena pública, como en la marcha del orgullo, convierte a la comunidad en un grupo de presión política que exige a los gobernantes y a otros círculos de poder el respeto a sus derechos.

Hay quienes, contaminados por el pensamiento homofóbico, transfóbico y conservador, insisten en que la manifestación no debe hacerse o que los asistentes deben vestirse de “un modo decente” para “darse a respetar” y no “dar mala imagen”.

Pero esto es un error porque impulsa el ataque de los conservadores que dicen que, si tan sólo las personas LGBT fuésemos “normales” o nos comportáramos de forma “decente”, no sufriríamos violencia o discriminación.

Al homofóbico, transfóbico y conservador no le importa que seamos “decentes”, “discretos”, buenos compañeros de trabajo o brillantes estudiantes, pues de todas formas va a discriminarnos y a negar nuestros derechos.

La marcha es el momento perfecto para combatir aquellas fuerzas que quieren silenciar el disenso y ensombrecer el arcoíris de la diversidad.

Sirve para reafirmar que, no importa cómo vistamos, la identidad que tengamos o a quienes amemos, la discriminación es inaceptable.

Y recordar que todas esas personas a las que han asesinado u orillado a morir por ser LGBT, hicieron todo lo posible en su vida por ser fieles a quienes eran, sin importar si recibían la etiqueta de “anormales”, “indecentes” o “diferentes”.

Por lo que la mejor manera de rendirles homenaje es marchar por nuestros derechos de la mejor forma posible: siendo fieles a quienes somos.

Periodista por el Tec de Monterrey y Maestro en Desarrollo de América Latina por King’s College London. Soy regio, feminista y anti-discriminación.

About Pedro Pablo Cortés

Periodista por el Tec de Monterrey y Maestro en Desarrollo de América Latina por King's College London. Soy regio, feminista y anti-discriminación.

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